La maravillosa vida breve de Oscar Wao
Oscar, un adolescente hijo de
inmigrantes dominicanos que vive en un gueto de Nueva
Jersey, sueña con ser el nuevo Tolkien.
Amante de los comics y negado hasta el extremo con las tías, pasa su
tiempo leyendo historias de ciencia-ficción, jugando en el ordenador y
buscando en vano al gran amor de su vida. Óscar de
León es un desubicado enamoradizo y solitario de lenguaje
pedante que se refugia en su imaginación y que resulta risible o, cuando
menos, incomprensible para todos aquellos que se topan con él. Su miedo,
morir virgen. La razón de sus desgracias, el fukú, la
maldición folklorica dominicana que asola a su familia desde hace
generaciones.
La maravillosa vida breve de Óscar Wao le valió a Junot Díaz el premio Pulitzer de ficción en 2008, y de inmediato trae a la memoria La conjura de los necios de John Kennedy Toole y su inefable Ignatius J. Reilly, el involuntario precursor del nerdismo. Sin llegar ni de lejos a la genialidad de esta última, la novela es también divertida y patética, y utiliza un lenguaje bastante curioso. Escrita originalmente en ingés, trasladar la jerga dominicana a la versión en español ha debió de ser laboriosa.
La idea más lograda es, quizá, cómo el autor (un dominicano que vive en los Estados Unidos desde los siete años) se ríe del cliché, eligiendo como protagonista a un sujeto que se encuentra en las antípodas del dominicano arquetípico; al pichabrava, deportista y ligón, Díaz contrapone a Óscar Wao, virgen, gordo y con el mismo atractivo que una lavadora, características que en el gueto dominicano lo convertirían sin más contemplaciones en un paria si no lo fuese ya. El relato es inteligente y agudo, pero cuando se crea un personaje tan sugestivo como Óscar Wao hay que procurar que los demás no desmerezcan, para así evitar que la narración pierda fuelle en los momentos en que aquél no está presente, y Díaz no siempre lo consigue.
No hubiera sido tan terrible si estas jevitas no hubieran tratado a Óscar como al guardia sordomudo del harén, dándole órdenes, mandándolo a hacer todas sus diligencias, riéndose de sus juegos y de su apariencia. Y, para colmo, hablando con todo lujo de detalles de sus vidas sexuales, como si él no existiera. Sentado en la cocina, con el último número de la revista Dragon en sus manos, les gritaba: Si no se han dado cuenta, hay un ser humano masculino presente. ¿Dónde?, Marisol decía con indiferencia. Yo no lo veo.
La novela se desarrolla a caballo entre los Estados Unidos y la República
Dominicana, lo que le permite atizar tanto al dictador Leónidas
Trujillo -más de cuarenta años criando malvas- como a la sociedad
dominicana pasada y presente. La considerable cantidad de notas a pie,
inusual en una novela, tiene como fin ayudar a ilustrarse sobre la
historia de ese país y ponerse en situación. Sin embargo, no faltan
errores de bulto, como llamar "izquierdista furibundo" a Jesús
de Galíndez, miembro del PNV y colaborador de la CIA y el
FBI cuyo cometido en la isla era, precisamente, informar sobre los
movimientos de los exiliados izquierdistas españoles.
Díaz (1968), editor de ficción de la revista Boston Review, alcanzó un éxito considerable en 1996 con su primer libro, una colección de relatos que recibió el título de Los boys.
Categorias: Novelas
Durante los primeros años de la
posguerra, un carguero inglés que transporta carbón para los Altos
Hornos naufraga frente a La Galea, en Vizcaya,
por culpa del temporal. Buena parte de los habitantes de Algorta
y de los pueblos limítrofes se lanza, en una terrible noche de lluvia,
viento y frío, a recoger para sí el carbón que se halla desperdigado por
las rocas del peligroso acantilado antes de que los carabineros puedan
proteger la carga. Entre ellos está Sabas
Jauregui, un individualista esquivo con la gente de su pueblo,
que va a involucrar a toda su familia en una labor que se presume
peligrosa y cuyo desenlace no será el esperado.
En esta novela (premio Nadal y de la Crítica en 1960) se encuentran
muchas de las constantes de la obra de Pinilla: la trama se desenvuelve
en un Getxo rural hoy ya extinto, la acción
se localiza en los primeros cincuenta años del siglo XX, el personaje
principal se caracteriza por un individualismo irrenunciable que lo
empuja a seguir adelante frente a todo, y esa prosa áspera, sin apenas
descripciones y carente florituras y retórica. Son cualidades que
también se advierten en Antonio B. el Rojo,
Huesos, Andanzas de
Txiki Baskardo y la monumental trilogía Verdes
valles, colinas rojas, premio Nacional de Narrativa en 2006.
Tres visiones de una misma historia
de engaños, traición, pasión, crueldad y soledad. Tres monólogos: una
mujer detalla a una amiga cómo descubrió el adulterio de su esposo; el
hombre que fue su marido relata a un amigo cómo abandonó a su esposa por
otra mujer; una segunda mujer confiesa a su amante que se casó con un
hombre rico para salir de la pobreza. Péter
es un burgués bien posicionado y casado con Maritka.
Un matrimonio tan convencional como inane; sólo los une la existencia de
su hijo. Muerto éste, la pareja ya no tiene sentido, y Péter se adentra
en la absurda búsqueda de la mujer justa, búsqueda que cree terminada al
encontrar a Judit, la criada.
La vida de Marai está marcada por la llegada de los regímenes
totalitarios que asolaron Europa durante el siglo XX. Casado con una
judía, su oposición al nazismo y al regímen títere que se instaló en Hungría
fue constante a través de su labor como articulista en diversos
periódicos, pero sería la intolerancia de los "libertadores" comunistas
la que le abocaría al exilio y aislamiento. Sus libros fueron llevados a
la hoguera por no plegarse al aborregamiento colectivizador y negarse a
ser un escribano a mayor gloria de la dictadura soviética. Una vez lejos
de su país, su conexión con la lengua y el público húngaros se hizo
añicos y tras esta separación sus trabajos no volvieron a alcanzar
excelencias pasadas. Las muertes de su mujer y su hijo adoptivo a
finales de la década de 1980 lo sumieron en una profunda depresión, de
la que salió pegándose un tiro a la edad de 88 años.
Tierras de Ucrania,
siglo XVI. Asentado en una granja del interior del país, el viejo y
curtido cosaco Taras Bulba recibe a sus
hijos Ostap y Andrés
de vuelta en casa tras pasar dos años estudiando en Kiev.
En su afán por verlos guerrear, el día siguiente se traslada con ellos
al campamento y maniobra para nombrar un nuevo atamán (líder
militar) y conseguir que los cosacos, hombres de las estepas y
cristianos ortodoxos, rompan la tregua alcanzada tiempo atrás con sus
vecinos occidentales y eternos rivales: los polacos, cristianos
católicos.
Gogol (1809-1852) es uno de los mayores enigmas de una literatura como
la rusa que rebosa de enigmas. Profundamente religioso, infeliz,
excéntrico, atormentado hasta consumirse con apenas cuarenta años,
romántico en sus inicios y crudo y realista después pero siempre
satírico, Gogol es a decir de Vladimir Nabokov
el escritor ruso del que provienen todos los posteriores. Su mundo
literario es genial, grotesco, irracional y sorprendentemente actual.
Sus novelas se adelantaron un siglo en el tiempo.
El soldado americano Billy
Pilgrim es hecho prisionero por el ejército alemán y confinado
junto a otros presos de guerra en un matadero abandonado en Dresde
días antes de que la ciudad sea bombardeada por la aviación aliada.
Pilgrim tiene (o cree tener) la facultad de trasladarse en el tiempo
dentro de los límites de su vida, aunque no puede controlar cuándo ni
adónde va. Es decir, viaja por los diferentes períodos de su existencia
saltando de su futuro a su pasado y de su pasado a su futuro. Está en un
momento de su vida y de repente es transportado a otro.
La interesante mezcla de realidad y ciencia-ficción, la visión hipercrítica pero humorística de la sociedad
americana y ese alegato en contra de la barbarie bélica aunque el destinatario sea el enemigo, hizo de Vonnegut
un icono de la contracultura en la década de los 70, una etiqueta que en cierto modo aún le distingue hoy. Matadero Cinco
fue un fenómeno mediático sin precedentes; más todavía si se tiene en cuenta que, tras casi dos décadas
y cinco novelas en su haber, Vonnegut (1922-2007) era un escritor oscuro y desconocido hasta 1969.
Un soltero empedernido, adinerado y
ocioso que atiende por Augusto Pérez,
sale de paseo sin rumbo y decide tomar el mismo camino que una joven
desconocida que se le cruza en la calle, Eugenia
Domingo del Arco, profesora de piano, huérfana y sin posibles.
Apenas la ha visto pero se enamora de ella (o eso cree) al instante. En
adelante su meta será conseguir, al menos, su amistad. Para ello intenta
ganarse el beneplácito de los tíos de Eugenia: doña Ermelinda, que ve en
él un buen partido para su sobrina, y don Fermín, un sujeto que se dice
"anarquista místico".
Unamuno denominó "nivola" a esta novela, pues —dijo— "Invento el género
e inventar un género no es más que darle un nombre nuevo, y le doy las
leyes que me placen." Por su interés y plena vigencia, Niebla, la nivola,
es la pieza clave de su amplia y variada obra literaria, que va desde
novelas como Paz en la guerra, Abel
Sánchez y San Manuel Bueno, mártir,
a cuentos y narraciones cortas (El espejo de la
muerte), pasando por ensayos (Vida de Don
Quijote y Sancho), libros de poesía, obras teatrales y cientos de
artículos desparramados en periódicos y revistas de España y América.
El inepto patrullero de la policía de Nueva
Orleans, Angelo Mancuso, comete el
error de intentar arrestar a un sujeto estrafalario que le resulta
sospechoso. Su nombre, Ignatius J. Reilly,
un treintañero desastrado y antisocial que presume de erudito. Un
inmenso gandul que vive con su madre y pasa el tiempo durmiendo,
comiendo, masturbándose y escribiendo diatribas contra la sociedad en
que, para su disgusto, le ha tocado vivir. Apenas sale de casa si no es
para ir al cine o pasear con su madre.
El título se inspira en una frase de Jonathan
Swift ("Cuando en el mundo aparece un verdadero genio
puede reconocérsele por éste signo: todos los necios se conjuran contra
él.") que resultaría premonitoria, porque Toole no vivió para
ver publicada esta novela, rechazada por las editoriales al considerarla
bien irreverente, bien falta de trama. Toole se suicidó en 1969 a la
edad de 32 años, y fueron su peculiar madre y el también escritor Walker
Percy los que consiguieron que finalmente saliera a la venta...
en 1980. El éxito fue tan arrollador que el año siguiente se le concedió
el Pulitzer de ficción a título póstumo. Tiempo después apareció
publicada La biblia de neón, una
curiosa novela que escribió en su adolescencia.
Un joven anónimo rememora los días en
que vagaba por las calles de la ciudad de Cristianía
(Oslo) luchando por conseguir trabajo,
pagar la renta del cuchitril en donde vive y procurarse comida, mientras
soñaba con convertirse en un escritor reconocido. Solitario, vestido con
un traje desgastado por el uso, con su salud deteriorada por el hambre y
el frío y sin posibilidades reales de mejorar económicamente, trata no
obstante de conectar con el mundo que lo rodea y conservar (a menudo
cómicamente) su dignidad e integridad.
Hamsun (1859-1951) acabó condenado por traición y denostado por su apoyo
al totalitarismo. Al totalitarismo derrotado, se entiende, pues fueron
legión los escritores que se sintieron fascinados y respaldaron el
comunismo soviético del no más recomendable Iosif
Stalin, sin que sus prestigios sufrieran merma alguna. Con todo,
el impacto que causaron novelas como Hambre, Pan,
Victoria y Los frutos
de la tierra fue tal, que Vyacheslav Molotov
(que no era precisamente un moderado) prohibió que Hamsun fuese
sentenciado a muerte.
Cada vez que me acerco a una librería
siempre sé de antemano qué libros voy a comprar. Sin embargo, hace años
adquirí el hábito de meter en el lote un libro cualquiera que, por la
razón que fuese, me llamara la atención. Bien por su sinópsis, por el
tema tratado, por un párrafo leído al azar o por motivos más pedestres
como su título. Esa costumbre ha producido basura como para llenar un
contenedor, pero también me ha permitido encontrar joyas como El
conocimiento inútil. Imposible resistirse a un libro que
comenzaba así: "La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es
la mentira".
Con este imponente y reflexivo trabajo —por lo demás aplastantemente
actual a pesar de que fue escrito hace ya dos décadas—, Revel consiguió
un éxito de ventas inusual para un ensayo y se convirtió en un referente
de la verdadera intelectualidad; alguien capaz de apreciar por sí mismo
lo que para los demás es evidente sólo cuando les abren los ojos. Poco
amigo de la mamandurria y el compadreo, puso al descubierto de forma
despiadada las miserias de buena parte de los hasta entonces intocables
del periodismo y la cultura.
Tras la muerte de su amiga Beatriz
Viterbo,
Más allá de los cultismos y laberintos que caracterizan sus obras y de
las interpretaciones a las que se pueda prestar el El
Aleph y otros cuentos que también forman parte del libro, como El
inmortal, Emma Zunz o El
Zahir, Borges fue sobre todo un gran creador de mundos
fantásticos, en los que entrelaza mitos de distintas épocas y culturas,
y un narrador genial. Ambos aspectos suelen quedar difuminados detrás de
tanto análisis y tanta conjetura sobre el significado de sus relatos.
